Asturias en llamas

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A pocos días de Navidad, Asturias se ha visto envuelta en llamas. La madrugada del domingo 20 de diciembre de 2015, el Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (SEPA) llegó a contabilizar hasta 147 fuegos simultáneos. Asturias ha vivido ese fin de semana una de sus mayores catástrofes ambientales.

Los datos son demoledores. Las primeras cifras sobre las consecuencias que han tenido los 453 incendios que asolaron Asturias las dos últimas semanas del año 2015, señalan que han sido calcinadas más de 10.000 hectáreas. En El Principado, en mayor o menor medida, se han visto afectada por las llamas 57 de los 78 concejos asturianos, sufriendo daños por el fuego.

¿Cómo es posible que a sólo cinco días de Navidad se produzca una oleada de incendios forestales en una zona como Asturias?

Diversos expertos han apuntado, coincidiendo con los datos facilitados por agentes de bomberos, que una parte importante de los incendios de los últimos días en Asturias -y en menor medida en Cantabria, Galicia y el País Vasco- tienen su origen en las quemas de rastrojos y zonas próximas a las masas forestales que llevan a cabo los agricultores y ganaderos para limpiar los campos y áreas de pastos. En algunas comarcas, incluso los cazadores utilizan el fuego -supuestamente controlado- para reducir la vegetación acumulada.

Pero la mecha fueron las condiciones meteorológicas. El pasado miércoles, la Agencia Estatal de Meteorología ya advirtió de las altas temperaturas en España y señaló especialmente la situación en Asturias, que sufría el denominado efecto foehn . En este caso, el viento seco y caliente procedente de sur, tras atravesar la cordillera cantábrica y descender rápidamente por la ladera, se recalienta a medida que aumenta la presión y se hace más seco.

Por su parte, el portavoz de Ecologistas en Acción, Theo Oberhuber, estima que a tenor de la información de que dispone en la actualidad hay una relación de los fuegos con la quema de pastos y rastrojos y con la caza. En su opinión, la verdadera causa es el cambio climático que provoca incendios en diciembre a causa de la falta de lluvias y las temperaturas “altísimas” por lo que ha advertido de que ahora los incendios pueden producirse “en cualquier época del año”.

Por ello, cree que como las circunstancias están cambiando es preciso también prepararse de otra manera, estar “más alerta” cuando se dan estas condiciones para activar los pertinentes avisos, porque en esta época no están preparados todos los medios de extinción ni activas todas las brigadas forestales, vigilar los terrenos y prohibir la quema de rastrojos “que no es necesaria”, así como mejorar los planes de prevención.

Mientras, la representante del Programa de Bosques de WWF, Diana Colominaha ha citado una predicción del Instituto de Física de Cantabria que advierte de que en 2075 las áreas quemadas por el fuego en España se triplicarán a consecuencia del cambio climático. Igualmente, comparte con sus colegas la opinión de que el abandono del medio rural ha modificado los bosques dejándolos “listos para arder” y ha denunciado la falta de políticas que garanticen los usos y aprovechamientos e insiste a las administraciones en que deben invertir más en prevención y apoyo a los medios de extinción, así como de educadores sociales para producir un cambio de mentalidad en el uso del fuego en el medio rural.

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