Antecedentes

La emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera continúa siendo uno de los mayores problemas medioambientales de nuestra sociedad. Las emisiones causadas por la actividad humana han originado un aumento global de las temperaturas del planeta de 0,74ºC en el último siglo, según los datos publicados por el Grupo Intergubernamental de Expertos de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (IPCC). En Europa este aumento es de 0,95ºC y en España se ha incrementado en 1,5ºC en las tres últimas décadas. Este aumento podrá alcanzar niveles de entre +1,4° C y +5,8° C en todo el planeta de aquí a 2100 (respecto a los datos pre-industriales), según el estudio del IPCC. A lo largo del último siglo, se ha detectado una subida del nivel del mar promedio de entre 10 y 20 cm, que continuará aumentando hasta 19-58 cm en el año 2100. En concreto, en la costa atlántica española se ha observado una subida de 3,5 mm/año. Según el IPCC las áreas cubiertas por nieve y hielos marinos seguirán disminuyendo en el hemisferio norte: 8 de cada 9 glaciares europeos está en retroceso. De hecho, desde 1850 a 1980 los glaciares de los Alpes perdieron un tercio de su superficie y la mitad de su masa.

Por otro lado, el cambio climático está modificando los patrones de lluvias, los flujos de los ríos, los niveles de los lagos, y el agua del suelo, generando sequías más fuertes y extensas, que están produciendo tasas elevadas de desertificación y un aumento alarmante de los índices de incendios naturales y de su intensidad. La intensidad y recurrencia de los incendios forestales está teniendo efectos dramáticos sobre nuestro suelo, con efectos irreversibles en algunos casos. También supone una amenaza para la conservación de los hábitats naturales de muchas especies. La velocidad a la que se están produciendo estos cambios está generando impactos socioeconómicos que empiezan ya a ser detectables y que están afectando en mayor medida a las zonas más desfavorecidas del planeta.

Esta situación muestra un claro punto de mejora a conseguir entre todos los agentes sociales: entidades públicas, industria y ciudadanía. En este sentido, el proyecto LIFE BIOBALE pretende colaborar en esta tarea mediante la implementación de una nueva tecnología de cogeneración a partir de pacas de biomasa de origen forestal, de tal manera que se responda a las demandas establecidas en el programa Life+ dentro de la acción “Climate Change” del programa “Environmental and Governmental Policies”, en cuyos objetivos se encuentra la estabilización de la concentración de gases de efecto invernadero para limitar el calentamiento global a 2ºC por encima de los niveles preindustriales.

A partir de la acción “Implementation and demonstration of small-scale (10 MW) renewable energy technologies” se desarrollará un producto que incida además de manera clara en otras acciones del programa como “Demonstration and implementation of innovative technologies that substantially reduce GHG emissions” y “Development of innovative adaptation approaches that demonstrate social, economic or environmental benefits of adaptation in addition to the avoided damage”

El proyecto LIFE BIOBALE contribuirá en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero cuantificadas en 690 toneladas anuales a través del empleo de una nueva planta de generación energética a partir de pacas de biomasa forestal.

Además, es necesario destacar el papel fundamental que juegan las operaciones silvícolas de limpieza de montes en la prevención de incendios. Los incendios forestales en España suponen un grave problema medioambiental, económico y social. Según datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medioambiente, la superficie quemada total en España en el año 2012 fue de 209.855,21 hectáreas, siendo el peor año de la última década. Sólo en 2012 los incendios forestales causaron el fallecimiento de 10 personas y 30.000 personas evacuadas en España. Además, muchos de los incendios afectaron a espacios protegidos, como los ocurridos en los parques nacionales de Garajonay, Cabañeros, Alto Tajo y Doñana, entre otros, causando además grandes daños en la flora y la fauna protegidas de estas áreas.

Estos datos devastadores muestran la necesidad de reforzar e incentivar las actividades de limpieza de montes en los planes de ordenación forestales, lo cual puede lograrse a partir de políticas de revalorización de la biomasa forestal como la que proponemos en el presente proyecto.